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Amada mía.

Hacia dos meses que el debilitado cuerpo de Agustín no podía salir de la cama. Conforme venia avanzando Octubre las noches se le antojaban mas frías. Desde el jueves pasado el calentador estaba prendido todo el tiempo. Irma su mujer iba y venia de la cocina al pie de la cama. Sus arrugadas manos le traían de beber, lo cobijaban bien para que conciliara el sueño. La noche de ayer y una antes, tuvo fiebre muy alta, Irma no se apartó de su lado ni un instante. Le ponía paños húmedos y le acariciaba la frente. Le recordaba aquellos paseos que hacían por el campo, cuando los dos tenían veintitantos. Agustín se dormía sintiendo las cálidas manos de su esposa, escuchando el eco de su dulce voz. Por la mañana un dolor agudo en el estomago lo despertaba, Agustín no recordaba cuando había sido su última comida. Cuando comenzó a no retener nada luego de la quimioterapia, y se desgarró el esófago con tanto vomito, decidieron que era mas sano limitarse a una dieta liquida. El medico había venido algún día de la semana pasada, a traerle algunos remedios para el dolor, que en realidad no se lo quitaban. Morfina inyectada cada hora, pero los dolores eran tan fuertes que cada hora ya no bastaba.
–Don Agustín, su condición es terminal. No debiera quedarse aquí. Quiere que llame a su hijo para que venga a cuidarle? Ande, no sea niño. Desde que muriera Doña Irma ustedes no se hablan. No le gustaría volver al hospital? No se quede a morir aquí solo y con pena –Agustín sonreía con las pocas fuerzas que le quedaban a su cuerpo. –Pero doctor, quien le ha dicho que estoy solo?
27 Octubre, 2010
Lilymeth Mena.
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4 comentarios:

Helio dijo...

Me parece de una ternura increíble. Muy bello.

Lilymeth dijo...

El amor hasta la muerte, enternece, asi es. Gracias, Helio.

Lorena dijo...

El amor muere cuando el último de los involucrados abandona esta tierra. Eso es amar hasta que la muerte los separe..

Raul Cardillo dijo...

Te acabo de conocer,estoy leyendo algunos relatos.Este es muy bello,en el sentido del borde de lo terrible sobre el que camina la belleza.Tamb ién el soplo sonriente de la muerte,concediendo al amor.Felicitaciones.Admiro la cultura que tienen en Mexico sobre la muerte,se que hay buenas escritoras como es tu caso.