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Original y tres copias...

Hace unos días acompañe a mi madre a tramitar su credencial de elector, en la entrada había un chico con playera del IFE que amablemente le pidió a mi mama ver sus documentos, una vez manoseado el folder le dijo –No trae copias? -No, para que? Pregunto mi madre -ah¡ pues es que necesita copias, mire aquí a dos cuadras derecho y una a la izquierda hay una papelería, necesita traer 3 copias de su comprobante de domicilio, de su credencial de elector vieja, de su acta de nacimiento y una de su curp. Así pues mi madre y yo nos dirigimos a la papelería que estaba a dos cuadras derecho y una a la izquierda donde ya había varias personas sacando copias de sus documentos. De regreso el chico le dice a mi madre pase al escritorio de en frente para que le den ficha, mi madre y yo nos paramos frente al anciano en el escritorio que a su vez manoseo los papeles de mi madre. –Viene a corrección verdad? –Si, mis datos están mal en la credencial anterior y me dijeron que viniera en estos días para que me hagan la corrección y me den mi credencial nueva. –Tenga su ficha y espere que la llamen. Le entrego a mi madre una ficha con el numero 38, cuando llamaron a gritos la ficha 16 pues entendimos que estaríamos allí gran parte de la mañana, eran las nueve y media cuando tomamos asiento. Para que tengan una idea de cómo es mi madre, ella es una persona muy activa, no puede estarse quieta, desde las seis de la mañana no para hasta las diez de la noche, a veces duerme solo dos, tres horas, y así ha sido toda su vida, se la vive lavando, haciendo comida, va a correr a la deportiva dos vueltas, va por la niña a la escuela, barre, se va al mercado por su mandado caminando ida y vuelta, trapea, sacude, todo esto siempre contenta, a mi madre le encanta platicar con desconocidos, sea a donde sea que vaya es inevitable que inicie conversación con el de a lado, y pues esta no fue la excepción, junto a nosotros había una niña de unos veinte años, bastante entrada en carnes, cara redonda y blanca, ojos grandes, realmente no se de que hablaban al principio, estando acostumbrada a la forma de ser de mi madre no presto mucha atención a sus conversaciones de rutina, cuando me di cuenta ya estaban risa y risa así que puse mas atención y me uní a su charla, me di cuenta que estaban criticando a la gente que pasaba al escritorio por ficha, simpáticamente y nomás para pasar el rato. Y pues de este modo se nos fueron las horas más rápido, salimos de ahí a las doce y media y resulto que nunca le pidieron las mentadas copias a mi madre. El viernes pasado fui a inscribir a mi Sam a la escuela me pidieron una de cosas extra como el certificado medico y los cuestionarios de influenza, claro que de todo me pidieron tres copias. Primero pase a un escritorio donde me recogieron el reglamento ya firmado, de ahí nos pasaron a la fotografía para la credencial, y finalmente a una pequeña ventanilla, ahí me atendió una secretaria que me pidió mis documentos, le dije que en un folder tenia originales y en el otro copias para agilizarle el trabajo, de la manera mas conchuda del universo la vi hojear mis papeles y formar un juego para ella, me pidió firmar dos documentos y me dijo amablemente eso es todo. Llegando a casa revise los documentos para ordenarlos y guardarlos, y cual seria mi sorpresa (bueno no tanta en realidad) de que del montón de copias que saque me regresaron casi todas, únicamente tomo tres copias de las casi treinta que me pidieron. Finalmente llego a la terrible conclusión de que así funcionan las cosas en el DF, todo con original y copias, hasta los tacos, por eso no avanzamos por esta pinche burocracia que no nos lleva a ninguna parte mas que a la papelería que esta a dos cuadras derecho y una a la izquierda.
20 Julio, 2009
Lilymeth Mena.